Trabajo de campo
El pasillo a hora de compra, no el montaje de la noche anterior
Una activación se juzga cuando hay carritos, reposición a medias y personal de caja. Por eso las visitas se hacen en horario comercial, casi nunca en el ensayo del proveedor.
Qué llevamos
Libreta, metro plegable, cámara discreta y el briefing escrito del cliente. No llevamos chaleco de auditoría ni tablet con cuestionario largo: alarga las paradas y altera al personal. El inventario de piezas se hace a pie de góndola, recorriendo cabecera, tramo, segunda ubicación y, si existe, el palé de entrada.
Qué anotamos siempre
- Coincidencia entre folleto de la semana y precio o lote en tienda.
- Estado del material POP: doblado, caducado, tapando etiqueta, o ausente.
- Rotura o sustitución de referencia en el hueco de campaña.
- Competencia inmediata en el mismo tramo de lineal.
- Obstáculos físicos: pilares, neveras, cajas, carritos abandonados.
Qué no hacemos en tienda
No entrevistamos a compradores con grabadora. No pedimos al reponedor que rehaga el expositor para la foto. No entramos en almacén. Si un encargado nos pide que guardemos la cámara, pasamos a croquis y lo dejamos por escrito.
Devolución
El PDF llega antes que la llamada. En la devolución de 45 minutos recorremos las fotos conflictivas, no un resumen de «clima de marca». Quien encarga puede invitar a la agencia; nosotros no suavizamos el texto para esa reunión.